Nochevieja es una de las noches del año en la que solemos pasarnos de copas y al día siguiente nos levantamos con una resaca insoportable. Si eres joven, en el mejor de los casos tan solo estarás cansado, pero con el paso de los años, el cuerpo se resiente mucho más a los efectos del alcohol. ¿Te gustaría saber cómo evitar la resaca de mañana? A continuación te contamos todo sobre este estado que provoca el alcohol en nuestro cuerpo.

¿Qué ocurre cuando el cuerpo metaboliza el alcohol?

Cuando comemos o bebemos, el alimento o la bebida pasa por tres estadios: digestión, absorción y metabolización del hígado. Todo lo que es absorbido por el tracto gastrointestinal, obligatoriamente pasa antes por el hígado. Este órgano es una especie de filtro de las sustancias ingeridas, por lo que nada llega a la sangre sin antes haber sido procesado por el hígado. Este proceso se denomina metabolización hepática y se encarga de, entre otras funciones, desactivar sustancias tóxicas que hayan sido ingeridas (el alcohol, por ejemplo).

En el caso de la metabolización hepática del alcohol, nuestro hígado no produce una enzima que neutralice directamente el alcohol, por lo que transforma el alcohol en acetaldehído, y después en ácido acético (metabolito no activo y no tóxico).
Y aquí se generan dos problemas: el acetaldehído es una sustancia más tóxica que el propio alcohol y solo se transforma en ácido acético después de pasar por segunda vez por el hígado.

Es decir, cuando bebemos alcohol, antes de que llegue a la circulación, el hígado lo transforma en acetaldehído, que es una sustancia aun más tóxica. Y solo después de pasar por todo el organismo y volver al hígado, el alcohol ingerido se convierte en ácido acético. Justo después de consumir alcohol, obtendremos 92% de etanol metabolizado por el hígado, 3% expulsado por orina, 1% eliminado por el sudor y un 5% por la respiración (por eso los controles de alcoholemia).

¿Por qué nos emborrachamos?

Sería ideal que el hígado fuera capaz de metabolizar el alcohol de manera rápida, pero la realidad es que los intestinos logran hacer antes. De hecho, el hígado solo consigue metabolizar el equivalente a una copa de vino por hora. Así que si tomamos el equivalente a cuatro copas de vino, el cuerpo va a tardar unas cuatro horas en eliminar todo ese volumen de alcohol. Por eso, cuando hay un consumo excesivo, nuestro organismo tarda varias horas y se encuentra con las dos sustancias altamente tóxicas (alcohol y acetaldehído) circulando por la sangre. Ahora comprendes por qué hay veces que te levantas aún ebrio.

Seguro que has escuchado alguna vez que es “mejor” beber alcohol con el estómago lleno, y es que la absorción de etanol es más lenta. Esto hace que el hígado tenga más tiempo para metabolizarlo y la intoxicación por etanol es menos intensa. Los alimentos con alto contenido en proteínas o en azúcar reducen la absorción del alcohol.

El alcohol no es recomendable en ninguna cantidad. Cuando tomamos una pequeña cantidad, actúa como un estimulante en las neuronas y causa euforia o mayor interacción social. Pero también notarás que afecta a la coordinación motora y a la capacidad de concentración.
Cuanta más cantidad tomes, peores serán las consecuencias. Tanto el alcohol como el acetaldehído que circulan por la sangre, intoxican las neuronas y dañan el funcionamiento del sistema nervioso.

Así que cuando estás borracho es indicio de que tus neuronas están intoxicadas por el alcohol (y el acetaldehído). Los síntomas duran hasta que el hígado logre neutralizar todo el alcohol y el acetaldehído que circulan en la sangre.

¿Qué es la resaca exactamente?

Vamos a lo realmente importante: la resaca. Has llegado a tu casa (a saber en qué condiciones) y te vas a dormir. Notas la boca seca y tratas de levantarte a beber agua, pero toda tu cabeza sufre un molesto mareo y un posible dolor. Además, en el peor de los casos también tendrás fatiga, pero no lograrás vomitar porque no tienes comida en el estómago. Vamos, una situación maravillosa.

Todo eso (y mucho más) es síntoma de la resaca y de las horas expuesto al consumo de sustancias tóxicas. Realmente, la resaca aparece cuando el nivel de alcohol en sangre es muy bajo, después de que el hígado haya hecho su trabajo de limpieza.

Normalmente, la resaca aparece por:

  • Intoxicación por el acetaldehído. El acetaldehído puede ser hasta 30 veces más tóxico que el etanol. Si hemos tenido un consumo exagerado de alcohol, es posible que esta sustancia siga durante horas en nuestra circulación. Una buena parte de ese malestar es debido a la exposición prolongada de las células al acetaldehído, provocando una especie de inflamación del organismo. Asimismo, las neuronas se intoxican y dificultan el correcto descanso.
  • Disminución de la glucosa sanguínea (hipoglicemia). Cuando el hígado metaboliza el etanol, envuelve sus vías enzimáticas que participan de la producción de glucosa. Como esas enzimas están ocupadas, la glucosa en sangre se reduce y se genera malestar y debilidad.
  • Deshidratación. El alcohol tiene efecto diurético y genera deshidratación, causando sequedad en la boca, calambres y dolor de cabeza. Además, te habrás fijado que minutos después de consumir alcohol, tienes ganas de orinar constantemente.

¿Se puede evitar?

¿Te serviría si te digo que no bebas? Es la respuesta más obvia, pero seguro que no es la que estabas esperando. La resaca será mayor conforme aumente el consumo de copas en un intervalo de 2 horas. Cuando la cantidad ingerida está por encima de la capacidad de metabolización, corres mayor peligro de levantarte al día siguiente como un trapo.

Bebe menos y más despacio. Come alimentos ricos en proteína e hidratos de carbono. Y tómalos antes de beber alcohol; si lo haces después, estarás aumentando la probabilidad de vomitar. Lógicamente, todos hemos tomado la típica hamburguesa al salir de la discoteca y nos ha resucitado, pero es porque aún seguimos conscientes.
Es importantísimo que bebas mucha agua antes, entre copas y al terminar la fiesta. Incluso, después de ir a orinar, sigue tomando bebidas sin alcohol.

No existe ningún medicamento que cure la resaca, ni que acelere el metabolismo del alcohol. Evita el café para no seguir deshidratándote y aliméntate correctamente.