Aunque los gimnasios y los estudios de fitness están reabriendo y cerrando en diferentes ciudades, no significa que la propagación de COVID-19 esté bajo control. Para ayudar a mitigar la propagación, muchos gimnasios e instalaciones de entrenamiento en interiores requieren que los clientes usen mascarillas o cubiertas faciales.
La buena noticia es que las primeras investigaciones sugieren que en realidad no obstaculizan tu rendimiento en términos de tiempo hasta el agotamiento o producción de potencia máxima, y ​​no tienen un efecto negativo perceptible en los niveles de oxigenación de la sangre o los músculos, la tasa de esfuerzo percibido o la frecuencia cardíaca en los jóvenes sanos.

Los investigadores de la Universidad de Saskatchewan reunieron una pequeña muestra de 7 hombres y 7 mujeres, entre los que se incluían ligeramente inactivos (que no cumplen con las Pautas de actividad física de 150 minutos de actividad moderada a vigorosa por semana en Canadá) hasta ciclistas de élite y probaron los efectos del uso una mascarilla de tela de tres capas, una mascarilla quirúrgica y ninguna mascarilla en su desempeño en el ejercicio.

Los participantes del estudio comenzaron con un breve calentamiento en una bicicleta estática, luego se sometieron a una prueba de ejercicio de intensidad progresiva, durante la cual tuvieron que mantener la misma frecuencia de pedaleo mientras la resistencia se incrementaba continuamente hasta el agotamiento. La frecuencia cardíaca, la saturación de oxígeno en sangre y la tasa de esfuerzo percibido se registraron cada 30 segundos.

Cada una de las tres pruebas se realizó en un día diferente para permitir una recuperación completa entre las pruebas. Además, los participantes debían mantener rutinas de dieta, sueño y ejercicio similares durante 24 horas antes de cada prueba.

¿Cómo influye el uso de la mascarilla en el entrenamiento?

Los resultados, publicados en la Revista Internacional de Investigación Ambiental y Salud Pública, encontraron que usar una mascarilla no tenía ningún efecto sobre el rendimiento o los niveles de oxígeno de los músculos. Dado que no hubo diferencia en el tiempo hasta el agotamiento entre las condiciones, la potencia máxima alcanzada al final de cada prueba fue similar en las personas que la llevaban o no. Los investigadores tampoco observaron ningún efecto de las máscaras durante el ejercicio sobre los niveles de oxígeno arterial (sangre), que disminuirían si la respiración se viera afectada.

Y aunque no se midió la propagación de las gotas, todas las mascarillas utilizadas se probaron en un estudio anterior en el que se demostró que minimizaban eficazmente la propagación de las gotas.

Aunque los participantes representaban una amplia gama de niveles de condición física, es importante tener en cuenta que estas pruebas se realizaron en un tamaño de muestra muy pequeño (solo 14 adultos jóvenes y sanos), y se necesita más investigación en poblaciones más grandes para sacar conclusiones generales sobre el población.

Además, el estudio se realizó en una bicicleta estática, donde los participantes se esforzaron durante un máximo de 12 minutos. Las bicicletas estáticas se usan comúnmente en los estudios porque permiten un mayor control, pero se necesitarán investigaciones adicionales sobre ciclistas para esfuerzos más prolongados para comprender cómo las máscaras afectan un esfuerzo submáximo sostenido.

Cubrirse la cara puede hacer que el ejercicio se sienta más difícil para algunos, pero ese efecto percibido podría verse influenciado por una serie de factores, incluidos elementos psicosomáticos, humedad e intensidad prolongada, pero no hay evidencia de que afecten los niveles de oxígeno en sangre.

Aún así, esta investigación preliminar muestra evidencia prometedora de que el uso de una mascarilla no tiene un efecto negativo perceptible en el rendimiento, pero proporciona importantes beneficios para frenar la propagación de esta enfermedad mortal.

Si la gente usa mascarillas durante el ejercicio en interiores, podría hacer que las sesiones sean más seguras y permitir que los gimnasios permanezcan abiertos durante la pandemia de coronavirus.