El descanso es uno de los pilares más importantes para una buena salud, junto a la alimentación y el ejercicio físico. Dormir bien por las noches y gozar de un sueño reparador es necesario, también, para que nuestro entrenamiento sea efectivo. Y es que debes saber que dormir y descansar, no es lo mismo.

La importancia del descanso en tu día a día

Muchas personas duermen las horas que les corresponde y, sin embargo, siguen despertándose con sensación de cansancio desde primera hora de la mañana. Las preocupaciones, la exposición a las pantallas o el estrés, puede ocasionar falta de descanso y desfavorecer un sueño reparador.

En el caso de deportistas, la falta de descanso se traduce en una evidente disminución del rendimiento. De esta manera, puede aumentar el riesgo de sufrir lesiones, nervios y estrés e impedir que el organismo se recupere tras una sesión de entrenamiento intenso. Además, reduce la recuperación de la musculatura y disminuye la capacidad de memoria reacción y concentración, entre otras consecuencias.

Y es que dormir bien es imprescindible para gozar de una buena salud y calidad de vida. Las personas que sufren insomnio, a menudo se encuentran involucradas en un círculo vicioso en el que la falta de sueño produce nervios y ansiedad y, ésta a su vez, empeora la conciliación del sueño.

Dormir profundamente las horas recomendadas, no es un capricho del que podamos prescindir. Muchas personas se quitan horas de sueño para poder disponer de más tiempo para sus tareas durante el día. ¿Cuánto de apropiado crees que es esto? Sabemos que, en la actualidad, cumplir con todos los quehaceres es complicado, pero tal vez puedas adaptarlo sin necesidad de reducir tu descanso. Esto sería lo más apropiado y recomendable. Disfrutar de un descanso reparador hace que tu perspectiva ante las situaciones cotidianas cambie.

¿Cómo afecta la falta de descanso a tu salud?

  • Disminución de la capacidad de concentración, memoria y de la toma de decisiones
  • Irritabilidad, mal humor, ansiedad o bajo estado anímico
  • Dolores de cabeza y migrañas
  • Disminución de la productividad durante el día
  • Mayor riesgo de lesiones
  • Reducción de la fuerza
  • Dolores musculares
  • Predisposición a ganar grasa
  • Debilitación de las defensas
  • Problemas digestivos
  • Mayor riesgo de desarrollar enfermedades
  • Empeoramiento de la salud visual
  • Descontrol en el apetito y aumento de la ansiedad por comer
  • Riesgo de enfermedades cardiovasculares
  • Reducción drástica de calidad de vida