En los últimos años se ha popularizado la utilización de kettlebells en la mayoría de gimnasios y Box de Crossfit. Es una herramienta fabulosa para el entrenamiento funcional de la fuerza y la coordinación. Sin embargo, existe un material muy antiguo y que seguramente no conoces. Al menos, no por su nombre. Se trata de las clubbells. ¿No te suena? ¡Pues atento!

El origen de las clubbells

Las clubbells o mazas, constituyen un material de origen en la antigua Persia. Se trata de uno de los elementos más antiguos en acondicionamiento físico y de combate. Llegó a ser, incluso, deporte olímpico hasta 1932.

Son unas mazas con el peso concentrado en uno de sus extremos. Algo que las distingue de las pesas habituales, es que su utilización no comprime las articulaciones. De esta manera, resulta menos lesivo. Además, no hace falta utilizarlas con mucho peso para notar cómo el cuerpo se involucra y trabaja.

Utilización de las clubbells

Otra de las diferencias en el trabajo con clubbells, en comparación a otras pesas, es la versatilidad. Aunque a simple vista sea un objeto muy básico, se puede emplear una misma maza para diferentes intensidades de fuerza. En función del lugar donde se realiza el agarre, se requiere más o menos esfuerzo. En cuanto más cercano sea al peso, más dificultad encontrarás en el ejercicio.

Las mazas fueron diseñadas inicialmente para mejorar las habilidades de combate, incrementando la fuerza y centrando el trabajo en la zona del cinturón abdominal.  Éstas generan una mayor inercia que en el caso de las kettlebells. Así que si te estas iniciando en el mundo del entrenamiento funcional, quizás encuentres más comodidad en el trabajo con la kettlebell. Si, por el contrario, ya estás habituado a este tipo de trabajo, tienes la opción de variar tu entrenamiento incluyendo el trabajo con clubbells.

En el siguiente vídeo puedes observar algunos ejercicios empleando esta herramienta.