Muchas veces intentamos cumplir con ciertos objetivos en torno a nuestra dieta, sin éxito. A menudo, el plano emocional interfiere, tanto positivamente como negativamente, en nuestros hábitos alimentarios, así como en el resto de situaciones. Si has intentado cumplir con tu alimentación saludable varias veces, pero sientes que fracasas, tal vez debas prestar más atención al plano emocional. ¡Te lo contamos!

Cuando nos sentimos motivados y entusiasmados con una idea, es probable que no haya ningún contratiempo capaz de alejarnos de nuestra meta. Por el contrario, cuando los pensamientos negativos invaden nuestra mente y el desánimo acecha, la cosa se complica. Si has intentado alimentarte de forma saludable pero siempre caes, quizá no estés orientando tu empeño de forma correcta y tu plano emocional no se esté viendo recompensado. Recuerda que el punto número uno para lograr las cosas, es que éstas nos llenen de verdad. Igual ocurre con la dieta. Si persiguiendo un objetivo nos olvidamos de la satisfacción, lograremos nada y menos. De esta manera, haz una breve pausa en el camino, y reconstruye el puzzle de tus emociones para poder continuar.

3 Claves emocionales para una alimentación saludable

1.Que no te falte alimento

Una alimentación saludable nada tiene que ver con una dieta restrictiva. Tu organismo necesita alimento para poder funcionar. Si pierdes peso a base de quitarte comidas, no solo estarás perdiendo salud física, sino que tu plano emocional se verá resentido. Para encontrarnos bien, vitales y fuertes, y aumentar nuestra sensación de bienestar, es necesario cumplir con la demanda básica de minerales vitaminas y nutrientes esenciales. Así que recuerda, dejar de comer o tomar productos sustitutivos, no es saludable ni te hará sentir mejor.

2.Opciones naturales

¿Qué tal si empiezas a dotar a tu alimentación de un mayor número de alimentos naturales, en lugar de procesados? Nuestro organismo detecta la calidad de los alimentos que le ofrecemos. De este modo, deja a un lado los procesados cargados de aditivos y calorías e incluye más cereales, semillas, grasas buenas… Asimismo olvida las frituras y cocina al vapor para que los alimentos dispongan de todos sus nutrientes.

3.Come de forma consciente

No solo debes prestar atención a los alimentos que ingieres, también a la manera en que lo haces. De este modo, convierte el acto de comer en un verdadero ritual. Olvídate del móvil o la televisión mientras lo haces. Observa el color de tus platos, mastica despacio saboreando la comida y atiende a la manera en que tu organismo funciona. Aunque tal vez sea una de las pautas más complejas en los tiempos que corren, te asombrará su gran eficacia. Mientras comes, come.

Otros pensamientos para una alimentación saludable

  • Cuida tu intestino y se reflejará en tu bienestar
  • Reduce el café e incrementa las infusiones
  • El ejercicio es el complemento perfecto
  • Consume la fruta a bocados, mejor que en zumo
  • No tienes por qué dejar de comer pan, consúmelo integral
  • Las grasas buenas SON BUENAS
  • No te obsesiones e identifica tu grado de satisfacción. Si te sientes mal, no es el camino correcto