Estar pasado de kilos o padecer obesidad, en ocasiones va más allá de una falta de voluntad. Mayormente el problema radica en un mal establecimiento de alimentación, aunque también existen otras causas que ayudan a sufrir problemas cardiovasculares.

Algunos piensan que el metabolismo de las personas también es uno de los problemas que hace que no se pueda bajar de peso tan fácilmente. Incluso, achacar al tiroides de esta enfermedad es bastante común. La realidad es que las personas que tienen problemas de tiroides tienen un gasto calórico igual que el de una persona sana, por lo que este no es el desencadenante principal. La obesidad y el sobrepeso aparecen por una multitud de causas y a continuación te contamos algunas de las que te pueden estar haciendo aumentar de peso.

Tener altos niveles de cortisol

El cortisol es también conocida como la hormona del estrés y suele estar muy relacionada con la aparición de obesidad. Cuando estamos ante unos niveles altos de cortisol, acumulamos una mayor cantidad de grasa y tenemos más hambre. Seguro que a ti también te ha ocurrido de llegar a casa con muchísima hambre después de un duro día de trabajo, o levantarte famélico después de una mala noche sin dormir.

No es fácil mantener nuestras hormonas del estrés a raya, pero sí podemos tener un mayor control sobre ella si descansamos correctamente y nos alimentamos de forma saludable.

Sufrir otras enfermedades o tomar medicación

El sobrepeso y la obesidad pueden ser una reacción secundaria a otra enfermedad o alguna medicación. Se denominan problemas neuroendocrinos y pueden suceder después de la extirpación de un tumor, deficiencias de hormonas del crecimiento, síndrome de ovarios poliquísticos…

Las hormonas también tienen mucho que ver

Hemos hablado antes de la hormona del estrés y de la del crecimiento, y no es casualidad que haya personas más tendentes a sufrir obesidad por culpa de sus hormonas. Normalmente, las chicas con caderas y pechos más anchos y los chicos con espaldas anchas, suelen ser más tendentes a tener problemas para controlar el peso.

Muchas veces, nuestro sistema endocrino tiene dificultades para metabolizar los hidratos de carbono y las grasas. Se podría decir que esta es una de las claves principales para entender por qué ha aumentado la tasa de obesos en los últimos 40 años.

¿Sarcopenia?

Con sarcopenia nos referimos a la pérdida de masa muscular que se sufre con el paso de la edad debido al decaimiento hormonal. Es muy común que con el paso del tiempo no adaptemos nuestras calorías al gasto calórico diario. Es decir, cuando una persona se jubila y entra en una franja de edad donde mayormente tiene un estilo de vida tranquilo, el consumo calórico debe disminuir o si no se favorecerá al sobrepeso.

Al volvernos menos activos, nuestra masa muscular no se ejercita y por eso las personas mayores necesitan ayuda para realizar acciones básicas como subir escaleras o levantarse del sofá.

Malos hábitos y tener hambre

Por supuesto, unos malos hábitos de vida y de alimentación son un factor fundamental. Muchas veces no es un problema la falta de voluntad o la actividad física, sino el planteamiento de una dieta saludable.

En ocasiones también pensamos que el sobrepeso nos provoca tener hambre, pero es al revés, pasar hambre es lo que provoca esta enfermedad cardiovascular. El tejido adiposo sirve para reservar energía y para segregar una leptina (hormona que controla el hambre); por lo que cuenta más grasa tengamos, menos sensación de hambre.
En cambio, cuando estamos pasando hambre por seguir dietas milagrosas que no nos sacian, a la hora de comer nos excederemos y estaremos comiendo de más.