¿Eres de los que se angustia cuando coincide con alguien que anda realmente lento? ¿Te gusta caminar rápido incluso cuando no tienes ninguna prisa real? Según una nueva investigación, publicada en Mayo Clinic Proceedings, este hábito podría ser una señal de mejor salud. Tú toda la vida pensando que era un simple don, ¡y ahora descubres que puedes reducir el riesgo de muerte prematura!

La velocidad al caminar puede determinar tu vida

En el estudio, los investigadores midieron las velocidades que tenían casi 475.000 participantes cuando caminaban. Además, también se tuvo en cuenta su índice de masa corporal (IMC), y los siguieron durante casi siete años. En ese espacio de tiempo, unas 12.800 personas participantes fallecieron.

Usaron estos datos para determinar cuál era la vida útil de los participantes. Se sorprendieron de que, independientemente del IMC, los participantes que caminaban de manera enérgica disfrutaban de una longevidad más larga que las personas más lentas. La esperanza de vida de las mujeres que caminan a paso ligero osciló entre 87 y 88, y en hombres entre los 85 y 87. En cambio, las mujeres que caminan lentamente tenían una esperanza de vida de 72 a 85, y los hombres de 65 a 81.
De hecho, las mujeres que caminaron enérgicamente (a más de 6 km/h), pudieron obtener un aumento de la esperanza de vida de hasta 15 años más que aquellas que caminaron a menos de 4 km/h. En el caso de los hombres, el aumento podría estar en los 20 años.

«Caminar a ritmo es un muy buen marcador de salud cardiopulmonar y salud en general«, dijo el autor del estudio.

Aunque no se puede crear una relación definitiva de causa y efecto entre el ritmo de caminar y la longevidad en este estudio observacional, los investigadores señalaron la importancia que puede tener el hecho de realizar pasos enérgicos en una vida larga. Así que, ya sea que vayas a la cocina o pasear al perro, asegúrate de darle velocidad a tus pasos.