El cambio de hora se ha vuelto a producir esta noche y, posiblemente, sea uno de los últimos en los próximos años. A las 2 de la madrugada serán las 3, por lo que perdemos una hora de sueño y nuestro ritmo circadiano se ve afectado. ¿Es posible que engordemos? ¿Podemos echarle la culpa de nuestro sobrepeso a los cambios de hora? Tampoco vamos a aferrarnos a esta idea, pero sí es cierto que los desajustes pueden derivar en un aumento de peso.

El insomnio es uno de los factores clave

Todos conocemos los efectos de no poder conciliar el sueño y pasarnos horas dando vueltas en la cama. El insomnio puede aparecer por estrés, por cambios en los turnos de trabajo, por salir de fiesta, por el jet lag o por cambios de hora estacionales. Y sí, el insomnio puede hacerte engordar. El descanso es igual de importante que llevar una alimentación saludable y realizar ejercicio físico con regularidad. Además de ser una de las mejores sensaciones, dormir como un bebé nos ayuda a recuperarnos y a mantenernos en nuestro peso.

Un estudio realizado por la Universidad en Uppsala (Suecia) confirma que no tener un sueño nocturno reparador se vincula con «un mayor riesgo de padecer numerosas patologías metabólicas, incluida la obesidad, el síndrome metabólico y la diabetes de tipo II«.
En esta investigación se resalta también la importancia que pueden tener pequeños detalles como cambios de sueño semanales o realizar más de 5 noches sin dormir bien. ¿A quién no le ha sucedido que apenas a pisado la cama por una estresante semana de trabajo? O, incluso, por ir de viaje o estar de festival. Todo esto puede hacer que se incremente el riesgo de subir de peso en personas saludables.

¿Por qué ocurren cambios metabólicos?

En el estudio anteriormente nombrado participaron 15 personas sanas, con un peso normal. Tuvieron que realizar dos sesiones de actividad física y alimentación comunes. De manera aleatoria, los voluntarios durmieron una noche normal (mínimo 8 horas) y la siguiente no durmieron nada. A la mañana siguiente se realizaron unas biopsias de la grasa subcutánea y del músculo esquelético, ya que son dos tejidos que aparentan «un metabolismo interrumpido en casos de obesidad y diabetes«. Además, se extrajeron muestras de sangre para realizar «una comparación de los compartimentos de tejido de una serie de metabolitos, que comprenden moléculas de azúcar, así como diferentes grasas y aminoácidos«.

Con todo estos datos se realizaron diferentes análisis moleculares que confirmaban que «la pérdida de sueño dio lugar a un cambio específico del tejido en la metilación del ADN, una forma de mecanismo que regula la expresión génica«. Esta metilación del ADN es una modificación epigenética que tiene función en «la regulación de la activación o desactivación de los genes de cada célula del cuerpo y se ve afectada tanto por factores hereditarios como ambientales, como el ejercicio físico o el descanso«.

Debes tener en cuenta la ansiedad por la comida

Piénsalo: cuando no puedes dormir, te empiezas a encontrar aburrido y lo primero que se te ocurre es ir al frigorífico para comer algo. Dormir es fundamental para que organismo pueda realizar sus funciones básicas y recuperarse de todas aquellas que ha realizado durante el día. Si no lo hacemos, el metabolismo se ralentiza, decrece la capacidad de quemar calorías y te hará comer de noche en mayor medida. La falta de sueño alterna los niveles de las hormonas que regulan el hambre, el apetito y la saciedad; por eso solemos recurrir a alimentos con alto contenido en azúcar o grasas saturadas.

Así que podemos decir que el cambio de hora afecta negativamente a la salud, y puede hacernos engordar, si no domirmos las horas necesarias. Muchas personas vinculan esto con la astenia primaveral, que suele dejarlos varios días sin dormir correctamente.