El yoga tiene la capacidad de mejorar enormemente la vida de muchas personas. Siempre te decimos que la práctica se puede llevar a cabo, independientemente de la edad y condición física. Hemos visto sus aportaciones positivas en niños y hoy, te contamos algunos de los beneficios de esta actividad para personas mayores. Descubre el yoga en la tercera edad.

Los beneficios del yoga para el cuerpo y la mente son muy amplios y cualquier persona puede adquirirlos. El cuerpo, la mente y el espíritu se ven reforzados con la práctica regular y la claridad, la paz y el equilibrio, van adquiriendo un mayor protagonismo.

Conforme avanza la vida, las personas adquirimos un mayor grado de sabiduría que, de alguna manera, se hace muy evidente a partir de los 70 años. En este momento, las experiencias de la vida y las enseñanzas de la filosofía del yoga, pueden resultar una herramienta muy poderosa para gozar de una buena calidad de nuestros días. Y es que el yoga en la tercera edad, no hace más que mejorar la salud, tanto a nivel externo como interno, la esencia profunda y la apariencia de las personas.

Es necesario que la práctica esté supervisada por un profesional que pueda orientar a cada persona y dirigirla correctamente. De esta manera, y en función de las circunstancias individuales, puede seleccionar las posturas que más se ajustan a cada uno. El objetivo es que los beneficios se adquieran de una forma segura y controlada.

Beneficios del yoga en la tercera edad

  • Aumento de la flexibilidad y el equilibrio
  • Mejora de la respiración
  • Mayor estabilidad y fortalecimiento del centro corporal
  • Mantenimiento de la masa muscular
  • Mejora la memoria y la concentración
  • Favorece el descanso
  • Reduce el estrés y la tensión
  • Induce a la relajación
  • Reduce el sentimiento de soledad o aislamiento
  • Mejora las relaciones sociales
  • Disminuye sensación de tristeza o angustia
  • Mejora la postura de la columna

Factores como la flexibilidad y el equilibrio, son muy importantes en la tercera edad, ya que las personas mayores son propensas a sufrir caídas. Por ello, pueden lograr una mayor independencia, complementada por una concentración, memoria y claridad mental más intensa. Descansar correctamente, disminuir el estrés y los nervios, les ayuda a sentirse más enérgicos y vitales durante el día. Asimismo las relaciones sociales son fundamentales para un mayor bienestar, así como para disipar sentimientos de soledad, tristeza o angustia.