No es una novedad que la alimentación tenga un papel fundamental en la vida del ser humano. En los últimos años hemos visto una creciente tendencia hacia el ayuno intermitente, en todas sus variantes, tanto para perder peso como para controlar la ansiedad por la comida, o mejorar el azúcar en la sangre. Ahora, un reciente estudio, publicado esta semana en Cell Metabolism, revela por primera vez cuáles son los efectos de este tipo de alimentación en personas a las que se les ha diagnosticado síndrome metabólico y, por tanto, tenían mayor riesgo de diabetes o enfermedad cardíaca.

¿Cuántas horas debemos comer?

Según la investigación, alimentarnos durante 10 horas es una intervención efectiva para mejorar el estado de los pacientes con prediabetes, hipertensión o colesterol alto. El síndrome metabólico se caracteriza por tener un alto nivel de azúcar en sangre en ayunas, presión arterial alta, niveles altos de triglicéridos, colesterol HDL («bueno’») bajo y obesidad abdominal.

Los investigadores requirieron la participación de 19 voluntarios para conocer que cuando se restringía su alimentación a 10 horas o menos durante un período de 12 semanas, perdieron peso e incluso mejoraron algunos de estos síntomas.
Algunos expertos recomiendan a pacientes diabéticos no ayunar y hacer comidas pequeñas durante sus horas de vigilia; pero en este estudio se experimenta esta creencia para encontrar una mejora en la regulación de la glucosa en sangre e hipertensión.

Existe mucha polémica sobre el ayuno intermitente y el tiempo necesario para obtener beneficios. Este patrón parece que funciona y no es tan restrictivo como para que la gente no pueda seguirlo a largo plazo. No obstante, hay que ser cauto con su impacto a largo plazo. Se requiere un poco más de investigación y estudios con muestras más grandes. Cuando las personas son diabéticas y toman insulina, es muy difícil revertir el proceso de la enfermedad.

Considera la opinión de un médico

Aunque este estudio demuestre que se pueden obtener beneficios, es necesario que un experto evalúe tu caso y considere si puedes practicar este tipo de alimentación. Durante los tres meses de estudio, los participantes (la mayoría con obesidad y el 84 % tomando al menos un medicamento, como estatina o antihipertensivo) podían decidir a qué hora y cuánto comer, siempre y cuando todo el consumo de alimentos ocurriera en un plazo de 10 horas.

De forma general, los participantes eligieron desayunar más tarde, unas dos horas después de despertarse, y cenar más temprano, unas tres horas antes de irse a la cama. Después de 12 semanas, disminuyeron su peso en un 3 %. Incluso, redujeron su colesterol, presión arterial y mejoraron los valores de glucosa en ayunas.

También aseguraron tener más energía, y algunos pudieron dejar de tomar sus medicamentos después de completar el estudio. En general, los pacientes dijeron que el plan de ayuno intermitente era más fácil de seguir que contar calorías o seguir un programa de entrenamiento.