En los últimos días hemos visto bastante confusión con el ayuno intermitente (intermittent fasting), ya que está siendo considerado como una dieta peligrosa, en lugar de un estilo de alimentación. La ciencia muestra que el ayuno intermitente, también conocido como alimentación con restricción de tiempo, cuando se come en un «período» limitado de horas, puede ayudar a perder peso, reducir la inflamación y reducir el riesgo de enfermedades como la diabetes. Pero cuando se trata de tu rendimiento como deportista, abrir esa ventana para comer y dejar espacio para tu comida de la mañana es el camino a seguir, según un estudio publicado en el European Journal of Sport Science.

En el estudio, los investigadores pidieron a un pequeño grupo de ciclistas altamente entrenados que se saltaran el desayuno o desayunaran como de costumbre antes de realizar una contrarreloj de 20 km por la noche.

En los días sin ayuno, los ciclistas consumieron alrededor de 580 calorías entre las 8 y las 9 a.m. y alrededor de 875 calorías en el almuerzo. En los días de ayuno, los ciclistas se saltaban el desayuno y comían su primera comida al mediodía, ingiriendo alrededor de 1.450 calorías (la misma cantidad que cuando desayunaban también, solo en una comida). Ambos días, los ciclistas consumieron comidas altas en carbohidratos, con aproximadamente el 81 por ciento de sus calorías provenientes de los carbohidratos, el 6 por ciento de las grasas y el 13 por ciento de las proteínas.

¿El ayuno intermitente puede mejorar el rendimiento en el entrenamiento?

Desayunar ayudó a los ciclistas a desempeñarse significativamente mejor en la 20K más tarde en el día. En los días que comieron por la mañana, la potencia media de los ciclistas fue 9 vatios más alta y terminaron un 3 por ciento (38 segundos) más rápido. Los ciclistas también quemaron menos grasa y más carbohidratos (que es lo opuesto a lo que los ciclistas pueden buscar cuando practican el ayuno intermitente) como combustible durante el entrenamiento en los días que ayunaron hasta el mediodía. La prueba también se sintió más dura durante los primeros 2500 metros en los días que decidieron hacer ayuno intermitente.

Se necesita más investigación para descubrir qué hay detrás de estos hallazgos. Los investigadores especularon que la sincronización de los nutrientes podría influir en la cantidad de glucógeno muscular y hepático disponible más tarde en el día, o podría ser que comenzar el día con una comida de la mañana simplemente te prepara psicológicamente para el éxito. Bajo mi propia experiencia, entrenar sin desayunar me aporta una mayor sensación de ligereza y potencia.

Cualquiera que sea el caso, incluso si usas el ayuno intermitente como una herramienta para perder peso, tomar un desayuno antes de entrenar es una buena estrategia para rendir al máximo más tarde ese día.