Danone celebra los 100 años de su origen con una brutal campaña de publicidad que resalta los vínculos entre generaciones. Es normal que nuestras abuelas dieran de un yogurt de postre a nuestros padres, pero con la cantidad de información que tenemos actualmente, sabemos que esto es una de las opciones menos saludable. ¡Ojo! No me refiero al yogur natural, sino al que nos plantean en el siguiente anuncio:

Ayer apareció en la televisión y no podía creer lo que estaba viendo. ¿Cómo un anuncio puede vender un producto «basura» mediante el chantaje emocional y frases totalmente obsoletas?

Un anuncio con frases bastante peligrosas

«Este niño no come nada«, aquí la pobre abuela, a cargo del nieto, intentando que coma saludable. Nos encontramos con un drama de conciliación familiar al que no voy a entrar, pero sí es destacable la manera de alimentación que tiene esta familia. La hija llama a su madre para saber cómo se está portando el niño, y vemos que siguen instaurando uno de los tópicos de la nutrición: el postre. Ni es necesario, ni es una recompensa.

«Dile que de postre hay yogurt de fresa, verás cómo funciona«, es un error inculcar el postre como un premio a comerte las verduras o el plato de lentejas. Evidentemente, los niños no son tontos, y harán lo posible por conseguir el alimento que les gusta; por eso, aquí reside un problema de educación sobre la salud. Son los adultos los que deciden lo que el niño tiene que comer, porque él mismo no puede tomar esta decisión.

«¿A quién me recuerda?». No hemos tenido suficiente con el chantaje de la madre hacia la abuela, en el sentido: dale de comer lo que quiera el niño, no lo vayas a dejar sin comer, mala abuela; que ahora nos enfrentamos a los recuerdos de la alimentación de hace 40 años. Es decir, si tu abuela le daba un yogurt a tu madre, es porque es sano. Aunque también cabe la atrevida afirmación de que las abuelas nunca se equivocan.

Danone no tiene el yogurt más saludable para tu hijo

Etiqueta de danone sabor fresa

Existe un grave problema de sobrepeso y obesidad entre los niños y adolescentes, como para que un anuncio de yogures inste a consumir productos repletos de azúcar. En tan solo un envase de 125 gramos encontramos unos 15’6 gramos de azúcar; es decir, una cucharada sopera hasta arriba.

Lo que más rabia me provoca es que intenten engañar a los consumidores. Me parece bastante lícito que una empresa quiera anunciar sus productos, tanto si son malos ultraprocesados como si es una manzana natural, pero exponiendo a lo que te enfrentas. Cambiaría mucho el mensaje si en el anuncio la abuela dijera «cariño, de postre tendrás un yogurt con alto contenido en azúcar«. Nadie quiere eso para sus hijos, y mucho menos para los nietos.

Si realmente quieres consumir un yogurt saludable con sabor a fresa, opta por uno natural o griego (sin azúcares añadidos) y bátelo junto a unas fresas naturales. Aporta nutrientes a ese «postre», y que la fresa no sea un simple saborizante.