No te vamos a culpar demasiado si has empezado a comer un paquete de galletas y has sido incapaz de parar antes de terminar. Pasar por momentos de estrés y ansiedad nos hace recurrir a alimentos con un alto contenido en azúcar que a su vez nos provocan una sensación de hambre constante. Sí, existen los alimentos adictivos y hoy te vamos a contar cuáles son los que encabezan la lista.

Que sean adictivos es algo hecho a propósito por parte de los fabricantes. Son ellos mismos los que se empeñan en potenciar los sabores, olores e, incluso, sonidos que demuestren cierto placer neurológico. Ha sido la revista Eat This, Not That! la que ha recogido los cinco alimentos más adictivos del mundo.

Oreos

Aprender a comerlas ha sido todo un trabajo de años, incluso tuvieron que realizar anuncios publicitarios para explicarnos cómo hacerlo. En 2013 se publicó un estudio que aseguraba que las galletas Oreos son tan adictivas como la cocaína. La conclusión se extrajo de los resultados que mostraban que el consumo de Oreo activan más las membranas cerebrales que la droga, sino así muy difícil parar de comerlas.

Doritos

Estamos ante el snack favorito de muchas personas en el mundo, que no solo te deja las manos manchadas, sino que también cuenta con varios sabores a la vez. Los expertos aseguran que el contenido en glutamato monosódico favorece el apetito y ayuda a que los alimentos tengan un sabor mucho más irresistible.

Patatas Fritas

En una investigación que se realizó en la Universidad de Michigan, se le preguntaron a varias personas cuál era el alimento que más les costaba controlar cuando lo consumían. La mayoría destacaba las patatas fritas por la combinación de almidón, grasas y la alta dosis de sodio.

Palomitas de microondas

Existen muchas formas de tomar palomitas, pero seguramente la más recurrente es la versión para microondas que compramos en el supermercado. ¿Te has visto ante la tesitura de no poder comer solo un puñado o incluso de repetir paquete? Esto es debido a que los envases tienen diacetil y pentanodiona, que son dos sustancias que se disipan en el aire y mandan señales al cerebro para que deseemos seguir comiendo.

Cheetos

Este snack, al igual que los Doritos, son una perdición para seguir manteniendo las manos limpias. En ninguna fiesta de cumpleaños podía faltar el cuenco de Cheetos, ¿verdad? El problema radica en que, además del nulo aporte nutricional, tienen una “fuga de densidad calórica”. Es decir, al no llenarnos en la boca y deshacerse al momento, nuestro cerebro no es capaz de asociar la cantidad de calorías que tomamos con la dosis de ganchitos.

Es por eso que se suelen tomar en grandes cantidades.