Existe un amplio debate sobre si los veganos están bien nutridos o no. Más allá del desprestigio continuo a este tipo de alimentación sin carne, la ciencia analiza todo tipo de beneficios e inconvenientes. En este caso, un estudio revela que seguir una dieta vegana sin carne ni lácteos puede debilitar los huesos y aumentar el riesgo de fracturas dolorosas.

Los investigadores liderados por el Instituto Federal Alemán para la Evaluación de Riesgos (BfR) compararon la salud ósea de 36 veganos y 36 personas no veganas mediante ultrasonido. Descubrieron que los que seguían una dieta vegana tendían a tener una peor salud ósea, debido a una aparente deficiencia de nutrientes clave que normalmente se obtienen de los productos de origen animal.

«La gente está recurriendo a una dieta vegana no solo por la compasión por los animales y la conciencia de los problemas ambientales, sino también por los beneficios para la salud«, dijo Andreas Hensel, presidente de BfR. «La evidencia científica sugiere que una dieta vegana o vegetariana puede proteger contra muchas enfermedades crónicas, por ejemplo, diabetes y enfermedades cardiovasculares o cáncer. Sin embargo, se descubrió que una dieta vegana se asocia con una menor densidad mineral ósea, que se asocia con un mayor riesgo de fracturas, en comparación con los omnívoros«.

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La dieta vegana puede crear deficiencias de micronutrientes

En el estudio, los investigadores dirigidos por la experta en seguridad alimentaria de BfR, Juliane Menzel, tomaron mediciones de ultrasonido del hueso del talón de 72 participantes, la mitad de los cuales seguían dietas veganas y la otra mitad no. Los expertos descubrieron que, de media, quienes seguían una dieta vegana tenían valores de ultrasonido más bajos y, por lo tanto, una salud ósea más pobre.

Al tomar muestras de sangre y orina de los participantes, los investigadores también pudieron identificar 12 de los llamados «biomarcadores» que desempeñan un papel en el mantenimiento de los huesos.

Los hallazgos revelaron que, en combinación, las vitaminas A y B6, lisina, leucina, ácidos grasos Omega-3, selenoproteína P, yodo, hormona estimulante de la tiroides, calcio, magnesio y proteína α-Klotho se asociaron positivamente con una buena salud ósea.

La lisina es un aminoácido que se encuentra en la carne, el pescado, los productos lácteos, los huevos y algunas plantas como la soja que el cuerpo no puede producir por sí solo. Mientras tanto, la vitamina A se encuentra en los huevos y las verduras de hoja oscura, mientras que la vitamina B6 se encuentra en la carne y el pescado, así como en los garbanzos y algunas frutas.

Por el contrario, aquellos participantes con huesos más sanos tenían concentraciones más bajas de una hormona conocida como FGF23, cuya función principal es la regulación de la concentración de fosfato en el plasma.