Siempre se ha dicho que el pescado es de los alimentos más sanos que podemos comer, pues bien, sigue siéndolo, pero se ha descubierto un peligroso efecto secundario de comer mucho pescado. Se trata de una consecuencia del cambio climático, y algo que hace 20 o 30 años nadie tenía en cuenta como peligroso.

Este alimento tiene multitud de beneficios gracias a sus ácidos grasos omega 3 y vitamina B12, aun así, este nuevo estudio publicado en National Library of Medicine, fija una cantidad máxima a la semana y explica los motivos por los que excederse es tan negativo para la salud.

La consecuencia negativa detrás de una ingesta excesiva de pescado es el mercurio. Se trata de un metal potencialmente dañino que afecta al sistema nervioso central, es decir el cerebro y a la médula espinal.

Esa afección da como resultado dolores de cabeza, debilidad muscular, pérdidas de memoria, entre otros. Si estamos consumiendo mucho pescado todas las semanas, puede que el nivel de mercurio en nuestro cuerpo esté muy alto.

Varios filetes de salmón sobre una base de hojas verdes

Además, para las mujeres, si estamos embarazadas o creemos estarlo, debemos reducir la ingesta de pescado a un mínimo estipulado por un médico. El mercurio puede afectar al desarrollo del cerebro del feto y causar daños de visión.

Según la Asociación Estadunidense del Corazón, se recomienda mínimo 2 porciones a la semana. Sin embargo, la guía dietética en EE. UU. establece la cantidad semanal en 8 o 10 onzas (según el perfil de cada individuo). E incluso, en el caso de mujeres embarazadas y lactantes, sube la cantidad de onzas a 12 como máximo, siendo 8 las porciones mínimas de pescado y mariscos a la semana (variedades con bajos niveles de mercurio).

Como todo en la vida, es mejor no excederse. Así que se recomiendan entre 2 y 3 raciones de pescado y marisco a la semana siendo estos de variedades bajas en mercurio como: anchoa, lubina, bagre, platija, eglefino, caballa, abadejo, salmón, sardina y trucha de agua dulce.

Siguiendo estas recomendaciones, reduciremos el riesgo de intoxicarnos con mercurio a la hora de comer algo tan saludable como es el pescado.