El boniato es «excesivamente» sano, según un estudio

Las propiedades de los boniatos ya se conocen, sobre todo si nuestra intención es potenciar el bronceado en verano. El boniato está cargado de betacaroteno, al igual que muchas otras frutas y verduras de color naranja, amarillo y rojo. El «problema» del boniato es que contiene una gran cantidad de betacaroteno y nuestro cuerpo lo convierte en vitamina A, y es ahí donde surgen las malas noticias.

Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, una simple taza con boniato troceado contiene 377% de la vitamina A recomendada para una persona en un día. A pesar de las propiedades beneficiosas de este alimento, un exceso de vitamina A es contraproducente para el organismo.

El boniato (o patata dulce) es un alimento rico en proteínas, vitaminas, antioxidantes y minerales todo esto junto es bueno para nuestra salud ocular, nuestro cerebro, pulmones y para retrasar el envejecimiento de nuestra piel.

De hecho, son muchos los estudios que apoyan la gran labor de los antioxidantes en el organismo y cómo nos protegen de algunos tipos de cánceres e incluso de enfermedades cardiovasculares y de la degeneración cognitiva que desemboca en Alzheimer.

Una bandeja de horno llena de trozos de boniatos asados

Todo en exceso es malo, y la vitamina A puede dañar el organismo

Un exceso de vitamina A en el organismo da lugar a la caída del cabello, tener los labios agrietados, piel seca y con picores, huesos débiles, dolores de cabeza, altas concentraciones de calcio en la sangre, náuseas, vómitos, etc.

Además, el exceso de vitamina A puede acumularse en el hígado y provocar hipervitaminosis llegando incluso a desarrollar toxicidad a esta vitamina (no al alimento que la contiene).

Los expertos recomiendan 900 microgramos de vitamina A en hombres adultos y 700 microgramos en mujeres adultas. La curiosidad llega cuando se descubre que un boniato al horno (con piel) contiene 1.403 microgramos de vitamina A, así que, si después de comerlo nos sentimos mal, ya sabemos cuál puede ser la respuesta.

No debemos evitar el consumo de los boniatos (batata o patata dulce), ni cogerles miedo a los alimentos ricos en betacaroteno, simplemente tenemos que ser más conscientes de las cantidades de cada fruta y verdura que tomamos a diario.