Un derrame cerebral es algo que nos puede pasar a cualquiera de nosotros, aunque las personas que descuidan sus hábitos de vida tienden a sufrir un mayor riesgo. Como no se puede evitar totalmente, sí podemos asegurarnos una buena recuperación y una mayor tasa de supervivencia. Un estudio preliminar, que se presentará en la 71 Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología (Filadelfia), asegura que tener grasa corporal adicional puede favorecer a la supervivencia.

¿El sobrepeso puede protegernos de algunas enfermedades?

Durante años se ha pensado que el sobrepeso y la obesidad podían servir de protección para algunas personas de avanzada edad o con ciertas enfermedades crónicas. “Se detectó por primera vez que tener peso adicional puede desempeñar un papel en la supervivencia de las personas que padecían enfermedades renales y cardiacas, por lo que sentimos la necesidad de investigar si también estaba relacionado con una mejor supervivencia de ictus“, apunta uno de los autores del estudio.

El estudio contó con la participación de 1.033 personas, con una edad media de 71 años, y que habían sufrido un accidente cerebrovascular isquémico agudo. Esto quiere decir: un accidente cerebrovascular en el que se bloquea la circulación sanguínea en una parte del cerebro. Los investigadores calcularon el índice de masa corporal (IMC) de los participantes, siendo el promedio de 27’5 (sobrepeso).

Se realizaron 5 grupos diferentes para organizar a los voluntarios según su IMC: peso bajo, normal, sobrepeso, obeso y severamente obeso. Seguidamente, los científicos monitorizaron a los participantes durante los tres meses siguientes a su accidente cerebrovascular, midiendo sus niveles de discapacidad.

¿Qué conclusión podemos obtener de este estudio?

El estudio determinó que las personas que tenían una obesidad grave, eran un 62% menos probables de morir frente a las personas con peso normal. Los obesos tenían un 46% menos de probabilidades de morir después de un ictus, y los que tenían sobrepeso presentaban un 15% menos de probabilidades de morir.
En cambio, las personas con un peso bajo contaban con un 67% más de probabilidades de morir después de sufrir un ictus frente a las personas con un peso normal. Todos los resultados se calcularon después de tener en cuenta otros factores que afectan a las tasas de supervivencia, como la presión arterial alta, un elevado colesterol o fumar.

Es llamativo que, de las 95 personas que tenían una obesidad grave, 11 muriesen durante el estudio; en comparación con 19 de las 192 personas que obesas, 58 de las 395 personas con sobrepeso, 55 de las 327 personas que estaban en un peso normal y 6 de las 24 personas que tenían un infrapeso.

Una posible explicación es que las personas con sobrepeso u obesidad pueden tener una reserva nutricional que les ayude a sobrevivir durante una enfermedad prolongada. Se necesita más investigación para evaluar la relación entre el índice de masa corporal y el accidente cerebrovascular“.